Regular el riego, preparar las plantas para resistir el frío y empezar a pensar en que la primavera que viene ¡todo florezca de nuevo!

   Aunque la mayoría de plantas entren en reposo durante el invierno, tanto el jardín como el huerto necesitan unos cuidados básicos para asegurar su buena salud. Así que abrígate un poco y sal ahí fuera a sentir la felicidad de trabajar en la naturaleza.

   Una de las consecuencias del frío continuado es el endurecimiento y la compactación del substrato. Esto entorpece la labor de las raíces y dificulta que la tierra se empape de agua donde más se necesita. Por esta razón es bueno mullir la tierra con una azada, y luego cubrirla con mantillo (mulching, acolchado) para proteger del frío tanto la tierra como las raíces. Si esta capa protectora es vegetal, como de corteza de pino, por ejemplo, mejor que mejor, porque cuando se acabe descomponiendo servirá de abono natural. Para las especies más sensibles al frío, hay otro tipo de protecciones como campanas transparentes, túneles, mantas térmicas e invernaderos que se instalan sobre el terreno y te ayudarán a proteger tus plantas y cultivos del frío, la lluvia y las heladas.

   Si tenías pensado plantar algún árbol o unos arbustos, éste es el momento de hacerlo, especialmente los de hoja caduca. Y si tienes algún frutal, también puedes podarlo ahora intentando que no pierda mucha savia. Recuerda usar una pasta cicatrizante para frutales, que previene el ataque de plagas y enfermedades. Y también puedes guiarte por el calendario lunar, que dice que los mejores días de poda coinciden con los de la fase menguante.

   En un invierno normal deberías reducir el riego al mínimo, pero ya sabes que siempre hay que ir vigilando el terreno y cambiar en función de las lluvias. La idea es mantenerlo húmedo con cuidado de que no se encharque. Si vas a regar, ya sea manualmente o con riego automático, que sea en las horas centrales del día. Porque si en verano aconsejamos regar a primera hora de la mañana o a última de la tarde para que no se evapore el agua, ahora lo haremos a pleno día, cuando el agua corre menos riesgo de congelarse... ¡y dañar las raíces!